 Aicardi formó parte de varias orquestas, entre estas Los Hispanos. También fue baladista.Así define Julio Ernesto Estrada, más conocido como Fruko, al cantante de Magangué (Bolívar), que falleció esta semana, a los 61 años, tras padecer durante años de diabetes e insuficiencia renal.Foto: Archivo / EL TIEMPO
Su época dorada empezó con su llegada al sello Discos Fuentes en el 68 y tuvo su punto más alto en 1981, cuando se paseó como estrella por Europa de la mano de La colegiala. Antes, en los 70, Aicardi se había dado el lujo -entonces pocas veces reservado para un colombiano- de poner una canción en el número uno en Nueva York y Puerto Rico. Y en 1981, en Europa, las ventas de La colegiala superaron las 500 mil copias. Aicardi llegó a Medellín buscando sobresalir en la música. Comenzó su camino en El Club del Clan. "Después hizo parte del Sexteto Miramar, con el que cantaba en un grill de la ciudad", recuerda Javier García, de Balboa Records, que dirigía la emisora Radio Ritmos cuando Aicardi llegó a mostrarle su primer éxito, Qué quiere la música esta noche. Su situación económica en los comienzos fue difícil. Lisandro Mesa, que estaba en Los Corraleros de Majagual, recuerda haberle cedido su hospedaje. En ese entonces hacía carrera como baladista, pero Los Hispanos lo llamaron para reemplazar a su cantante Gustavo 'El Loco' Quintero, que se había ido para Los Graduados. Con el éxito Así fue que empezaron papá y mamá, se volvió ícono de la música tropical. Pasó después a otras orquestas, como Los Ídolos, Los Bestiales y La Típica RA-7, con la que grabó La colegiala, con arreglos de Fruko, en 1980. "En 1981 -recuerda Javier García, que también produjo discos suyos en Fuentes- Nescafé grabó un comercial con La colegiala en Ecuador. El comercial llegó a Francia y pegó la canción. La consecuencia: primeros lugares en Francia, Suiza, Inglaterra, Arabia e Israel". Su voz se apoderó de las fiestas de diciembre al ritmo de Tabaco y ron o Vagabundo soy. Exigente a la hora de cantar, era difícil que aceptara una canción. Después, llegó el declive. García lo atribuye a la llegada de la F.M. (frecuencia modulada) que cambió la oferta musical de las emisoras. "Entraron la salsa y otras músicas que tumbaron el reinado tropical, el de la cumbia y el paseíto", explica García. Y el ídolo del público, controvertido por su carácter, cayó también en la adicción a la marihuana, detalle que sus amigos prefieren evadir. Aicardi siguió grabando hasta hace muy poco (en el 2005, pegó su versión tropical de A Dios le pido, de Juanes). Aunque, en los últimos años, era más noticia por su delicado estado de salud: la diabetes y la insuficiencia renal. "Debió ganar mucho, pero no se le vieron los lujos -dice el cantante Carlos Arturo, que lo reemplazó en el Sexteto Miramar y permaneció cerca hasta el final-. Vivía en un barrio estrato tres, en Medellín. Se quejó de que se perdió la plata del homenaje que le hicieron en Bogotá el año pasado. Con la enfermedad, el médico le prohibió todo y aunque la familia lo rodeaba y lo cuidaba, se las ingeniaba para, por ejemplo, comer dulces a escondidas". Fruko opina que quizás Aicardi sufrió las consecuencias "de la cultura que afecta la carrera del músico colombiano, que a veces no sabe cómo administrar sus gastos". Y García recuerda que los contratos que firmó nunca fueron los más beneficiosos. "Así pasa con un ídolo cuando no tiene un equipo de gente pensando por él -dice-. Se va agotando y sus grabaciones empiezan a bajar". "Cuando pegó La colegiala, un éxito mundial generaba menos ganancias que ahora -dice Humberto Moreno, de MTM, que trabajó con Aicardi durante su etapa con Los Hispanos-. Las giras se pagaban diferente. Todos los artistas cumplen ciclos y cada uno depende de la forma como maneje su éxito". LILIANA MARTÍNEZ POLO REDACTORA DE EL TIEMPO Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Por favor valídate o regístrate. Powered by AkoComment 2.0! |